La cuadratura de El Círculo de Kase.O (IV)

La cuadratura de El Círculo de Kase.O (IV)

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Por Ramón Soneira

Con el fin de concluir este escrito, volvamos a una visión general de El Círculo. Hemos visto como el chamán profético, Kase.O, desarrolla una filosofía ontológica del Ser para describir a la realidad como una pugna entre el Amor (el Dios de Kase.O) y el Odio (Lucifer). En esa pugna los seres humanos viven acontecimientos de una y otra fuerza, cuantas pruebas de amor a diario y que triste ver que pocas superamos llega a afirmar Kase en Outro (min. 1:48) como si fueran pruebas divinas. La clave, por tanto, para intervenir en esa pugna entre dos fuerzas impersonales, casi energías, es practicar el amor a todos los niveles con aquellas personas que lo practican. Una reflexión que, como hemos visto, posee una clara influencia cristiana. 

Con todo ello, me vienen a la cabeza dos conclusiones ligadas entre sí. La primera apunta a algo que ya he mencionado y es la ruptura entre lo sagrado y lo profano que acontece en la sociedad postcapitalista que podríamos denominar, como Bauman, liquida[1]. Se han roto los límites de casi todo en un mundo globalizado, no solo a nivel material, empírico, sino también en el plano de las ideas y sus influencias. La capacidad de obtener información de casi todo el planeta en tiempo real supone un desarrollo cultural que hace medio siglo era impensable o era solo posible para un grupo ínfimo de personas. La ruptura de dichos limites emerge una deriva cultural, y por ende religiosa, muy interesante y curiosa. El Círculo se presenta como una obra sagrada y profana a la vez. Sagrada porque del álbum emana la religiosidad del artista y su manera de comprender la realidad bajo un prisma ético; pero también es laica, profana, ya que, aunque hay alusiones religiosas, no existe una confesionalidad religiosa clara[2]. Hay influencias del cristianismo, pero no se acepta al Dios creador omnipotente, omnipresente y personal. Dios se entiende como una energía representada por los actos de amor.

Esta obra de Kase.O es una más de tantas que nos muestran esa ruptura en el plano cultural de lo esencialmente religioso y lo laico, lo profano. Otro ejemplo es el último disco de Dorian Wood. En él, el cantante tiene una canción, Espai, que toma la forma sagrada, pero con mensaje profano. Se trata de un “guiño” al canto gregoriano medieval, pero se le añade una letra, una lírica, que no trata nada relacionado con el Dios cristiano, sino la situación emocional y personal del cantante. O, por poner otro ejemplo, la música que hacen las Ibeyi está cargada de referencias musicales a ritos étnicos africanos y, aunque las letras hablan de algún tipo de espiritualidad, no hay un componente religioso definido. No se puede considerar música sagrada, aunque copie sus formas. Todo ello no es más que una consecuencia inevitable del “mercado” globalizado de las creencias que existe en nuestros días. Desde religiones tradicionales como las monoteístas hasta nuevas religiosidades como la wicca, el dodecateísmo, el pastafarismo (como reacción antirreligiosa) o incluso la religión jedi, las personas pueden optar y consumir la religiosidad que se les antoje. Incluso en el plano puramente religioso, la lógica capitalista está presente amparada en el art. 18 de la Declaración de Derechos Humanos. La libertad de culto es la base de una especie de liberalismo religioso que para nada es secular y muestra una falsa ruptura en los límites entre la religiosidad y la irreligiosidad[3]. Esto provoca que posiciones que históricamente estaban claramente separadas, ahora se puedan unir sin problemas siendo compatibles. Conceptos como religiones ateas, que puede resultarnos paradójicas, son utilizados sin ningún problema para definirse a tipos de religiosidades en el que no hay un papel relevante de deidades como en el budismo Theravada o en el jainismo.

La segunda conclusión que podemos extraer del análisis del álbum se desarrolla en el plano puramente ideológico. Debemos tomar como concepto de base el llamado “robo del pensamiento”[4] y su clara significación política. La lucha política en el plano de las ideas se desarrolla como una especie de “juego político” de resignificación de términos que se van posicionando encima del tablero hacia un lado u otro, convirtiéndose o en conceptos de consenso o en conceptos antagónicos. El acto de robo, por tanto, se desarrolla mediante la apropiación de conceptos que ocurren en toda revolución política que provoca, inevitablemente y paralelamente, una revolución simbólica. Se crean nuevos símbolos o se adoptan símbolos anteriores para darles un nuevo significado. Bien, tomando como base esta reflexión, Kase.O abre la puerta a la resignificación del concepto de amor como herramienta de lucha, como arma política. La referencia que hemos citado al antifascismo anteriormente es presentado como en este caso la elección de dar o no dar amor. No entender el amor como algo compasivo o débil, irracional, nacido la conceptualización romántica del amor que lo convierte en casi una idealización no practica. Se puede, y Kase.O lo propone, resignificar el amor como arma de lucha. Frente a aquellos que adoptan posiciones de odio como el racismo o la xenofobia, el ejercicio práctico del amor hacia aquellos que sufren dicho odio se convierte en una necesidad. Se “roba” el termino de amor cristiano para adjudicarlo a una lucha política directa y material (materialista) [5].

Todo ello no significa que haya que tratar a fascistas y nazis con amor, ni mucho menos, todo lo contrario. Como dice el propio Kase.O en Mierda, tema de Violadores del Verso, es incompatible compartir el mensaje del rapero con posiciones que fomentan el odio. Su propio verso afirma: que no baile nadie, con mi música, si no es pegándole patadas a un hijo de puta, nazi, racista, eres un baboso (min.1:30). No puede quedar más claro. En El Círculo, un Kase.O veterano, manda un mensaje de amor frente a todos ellos, no para darles amor o poner la otra mejilla, sino para que cada vez haya más gente que denuncie el discurso de odio odiando a los que odian. Es la presentación de una lucha política ideológica mediante la apropiación (robo) de un concepto tan ligado a la religiosidad cristiana como es el amor.

Como hemos podido ver, la complejidad del disco es infinita. Se podría hacer un ensayo completamente diverso a éste interpretando a Kase de manera muy distinta. Se podría decir que este breve trabajo es simplemente una repetición más de las sucesivas para hallar la solución del “problema” filosófico-religioso de la cuadratura de El Círculo de Kase.O.


[1] Destaca la reflexión comparativa que hace Z. Bauman en el capítulo “La compra como rito de exorcismo” en su obra Modernidad Líquida, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1999, p.86, relacionando la deriva postcapitalista con los ritos expiatorios como el exorcismo.

[2] A pesar de que no desarrolló en profundidad el estudio de la religiosidad contemporánea y su deriva, Mircea Eliade en su obra Lo sagrado y lo profano advierte esa ruptura de las fronteras entre lo que se considera sagrado y profano, a pesar de hacerlo desde un análisis religiocentrista y dando prioridad a las interpretaciones de naturaleza cristiana, apunta ese ensanchamiento de los límites religiosos.

[3] Bajo mi punto de vista, uno de los grandes fallos del secularismo moderno, sobre todo del ateísmo beligerante, es entender la deriva religiosa como caduca. Muchos pensadores del siglo pasado pensaban que el progreso tecnológico y científico desembocaría en la desaparición del pensamiento religioso y no está siendo así, sino al contrario, está creciendo. Lo único que desde posiciones individualistas y no dogmáticas. Solo hay que ver el éxito que tiene en occidente el budismo laico bajo la filosofía del zen y la práctica de la meditación. El mindfulness, resultado de esta práctica, ha llegado incluso a las lógicas capitalistas y empresariales como técnica de relajación del personal contratado. Términos como religiones ateas o espiritualidad laica están cada vez más presentes en la realidad que vivimos.

[4] Bourdieu, P., op.cit., p. 89.

[5] Una obra interesante para comprender esa resignificación de elementos religiosos en el plano psicológico, además tratando el cristianismo, es el escrito realizado por un leninista y lacaniano como S. Žižek titulado El frágil absoluto o ¿Por qué merece la pena luchar por el legado cristiano?, Valencia: Pre-textos, 20162.

Ramón Soneria, @Soneira93


 

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